viernes, 17 de febrero de 2012

Una taza de caldo

Este es un pequeño cuento muy conocido que refleja bien el mundo real.

Una señora coge una taza y le pide al camarero que la llene de caldo.Ya sentada se da cuenta que se ha olvidado el pan.Se levanta,se dirige a coger panecillo y vuelve a su sitio.¡Sorpresa! Delante de su taza de caldo se encuentra sentada un negro,que está comiendo sin inmutarse.
¡Esto es demasiado!-piensa la señora-,¡pero no me dejaré robar! Dicho y hecho,parte el panecillo a pedazos y los echa dentro la taza que tiene el negro.El negro sonríe.Cada uno con su cuchara y en un absoluto silencio,se toman la misma sopa.
Acabada la sopa,el negro se levanta,se acerca a la barra y vuelve con un gran plato de espaguetis y....dos tenedores.
Comen los dos del mismo plato,en silencio.Acaban el plato y se despiden:
"¡Adiós!-le dice la señora. "¡Hasta pronto!"-le responde el hombre,con una sonrisa en los ojos.La mujer lo sigue con la mirada;vencido su estupor,busca con la mano el bolso de mano que había dejado colgado en la silla..Pero: !Sorpresa!
El bolso ha desaparecido."Así pues,ha sido él"
Cuando ya iba a gritar:"¡ Ladrón,coged al ladrón!",mira a su alrededor y ve su bolso de mano colgado en una silla,dos mesas más atrás de donde estaba ella,y sobre la mesa un plato con una taza de caldo,ya frío.
Inmediatamente se da cuenta de lo que ha pasado,y del gran error que habría cometido si hubiera gritado

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